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El Camino Olvidado

El Camino de Santiago por la Montaña

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miércoles, 26 de enero de 2011

La Abadía de Samos acogerá un museo etnográfico sobre la gastronomía en el camino

El presidente de la Academia Galega de Gastronomía, Antonio Quiroga y el abad de Samos, José Luis Vélez, firmarán esta mañana el convenio para crear en el monasterio un museo de carácter etnográfico sobre la gastronomía en el camino de Santiago.

El museo dispondrá de una amplia base de fotografías, instrumentos de cocina, recetarios y productos de todo tipo. Las personas que visiten el cenobio podrán conocerlo dentro de las rutas guiadas que ofertan diariamente los monjes en las que hace unos meses también incluyeron la botica.
Al margen de la exposición permanente, está previsto que el local funcione como sede de presentaciones o exaltaciones de distintos productos gastronómicos.

Este museo será el primero de Galicia con estas características y el punto de partida para crear en el futuro otros similares en las distintas comunidades por las que atraviesa la ruta jacobea. Su creación partió de la iniciativa de los directivos de la Academia Galega de Gastronomía.

«La gastronomía es una parte íntima de la cultura, por lo que tiene una gran relevancia. Hasta ahora se ha estudiado mucho el producto cuando llega ya a la mesa y se sabe muy poco de lo que ocurre antes y por eso este museo es importante», dijo Antonio Quiroga.

Ponferrada Entre los templarios y el Grial

El castillo de Ponferrada produce, a pesar de los agravios producidos por el tiempo, una impresión de solidez y fortaleza. Hoy Ponferrada es una población industriosa y moderna, con construcciones de varios pisos que la despersonalizan y de la que se dice en la comarca, según me cuenta Marcelo Conrado: Astorga reza, Ponferrada trabaja y La Bañeza se divierte. Pero Ponferrada lleva hierro medieval hasta en el nombre, que procede, como es fácil deducirlo, de «pons ferrata», el puente reforzado con hierros que mandó construir el obispo de Astorga Osmundo, a un kilómetro de la villa. Ponferrada es lugar de paso hacia Galicia, y una de las misiones de los templarios era la protección de los peregrinos.

El castillo es una soberbia incrustación del pasado en un presente bastante anodino. Es natural que los viajeros extranjeros se hayan detenido ante él y lo hayan admirado. James Michener lo contempla en plano general: «Allí, en una alta colina que domina una serie de valles, por causa del oro y la plata que contenían, se levanta un enorme castillo edificado a comienzos del siglo XI. Estaba ocupado por los templarios y tuvo un papel muy importante en la tarea de controlar una de las regiones más agrestes de España, pero, hoy en día, el viejo y vacío edificio parece adormecido en su cima, una de las ruinas de esta época que mejor se conservan en toda Europa». Y el irlandés Walter Starkie se acerca hasta la puerta; «La imponente entrada al castillo, con sus restos de puente levadizo y del foso y las macizas murallas, me hicieron recordar las gigantescas ruinas del castillo de los templarios en Acre, reconquistado por Ricardo Corazón de León a costa de cien mil hombres. Este castillo de los templarios de Ponferrada era también un castillo de peregrinos que marchaban por el Camino de Santiago, y recuerda a quienes pasan por él la época de las Cruzadas. Es un castillo de novela al que se asocian muchas leyendas debidas a la escasa información de documentos referentes a la historia de los caballeros templarios en España». Naturalmente, la gran novela de este castillo es la mejor novela del romanticismo español, «El señor de Bembibre», de Enrique Gil y Carrasco, el seguidor más destacado en nuestra lengua de Walter Scott, o creador de la moderna novela histórica. El autor de «Ivanhoe» y «El talismán» hizo tanto o más por el descrédito de los templarios al crear el personaje de Brian de Bois-Guibert que el rey de Francia Felipe IV, el papa Clemente V y el jurista Guillaume Nogaret, artífices de la disolución de la orden. Enrique Gil relata en su novela los últimos días de la orden en las tierras altas del Bierzo, pero su actitud hacia ella no es tan enconada como la de Scott, de la misma manera que la actitud hacia los templarios en los reinos de Aragón, Castilla y Portugal dista mucho de la violencia desatada contra ellos en Francia. «El Señor de Bembibre» es una hermosa novela paisajística, escrita en una prosa más plástica y mejor que la de otros novelistas románticos, también cultivadores, inevitablemente, de la novela histórica.

Los templarios fueron señores de Ponferrada en 1185. La villa, el castillo y su comarca constituían una bailía, al mando de un comendador. La bailía se componía de varias encomiendas o prioratos. La encomienda era una villa, un castillo o una finca en posesión de la orden. A lo largo del camino se encuentran la encomienda de Villalcázar de Sirga y el bailo de Ponferrada, muestras de la presencia de los templarios en esta ruta. Pues las peregrinaciones están tan asociadas a la orden del templo como las Cruzadas.

Las peregrinaciones y las cruzadas fueron los dos vastos impulsos, el primero preferentemente espiritual y el segundo militar, que forjaron Europa a lo largo de los siglos XII y XIII. En realidad, las Cruzadas son, como diría Von Clausewitz de la guerra, la prolongación de las peregrinaciones a Jerusalén por otros medios. Al impedir los islámicos las peregrinaciones al Santo Sepulcro, cobran un incremento sustitutivo las peregrinaciones a santuarios situados en los extremos occidentales del mundo, de los que el del apóstol Santiago fue el más concurrido. Las Cruzadas, en cierto modo, son peregrinaciones armadas a los Santos Lugares en los que Jesús vivió, enseñó y murió. También deben entenderse como una «devolución de la visita» hecha por los musulmanes a las tierras que resurgían de la caída del Imperio romano. El papa Urbano II convoca la primera Cruzada en el concilio del Clermont, en 1095, y de ella se siguió la conquista de Jerusalén, donde se instauró un reino cristiano. En 1115, en Jerusalén, el caballero francés Hugo de Payens y el caballero flamenco Godofredo de Saint-Adhemar, fundan una orden religiosa a la vez que militar denominada los Pobres Caballeros de Cristo, cuya principal finalidad era la custodia de los peregrinos que se aventuraban en Tierra Santa. Más especializada era la Orden de los Hospitalarios, que administraban hospitales de peregrinos y albergues, además de cumplir funciones militares. La Orden de los Pobres Caballeros de Cristo empezó a ser conocida con el nombre del Templo porque sus primeros cuarteles estuvieron instalado en las mezquitas de Koubet al Sakhara y Koubet al Aksa, situadas en el solar donde se habían levantado el Templo de Salomón. Así que del Templo, pasaron a ser templarios.

Los templarios fueron la orden militar más poderosa y extendida (mucho más que los Hospitalarios, sus rivales, o los Caballeros Teutónicos), debido a que complementaban las actividades militares con las bancarias constituyéndose en banqueros de los reyes (a los que prestaban el dinero sin cobrarles intereses) y los patrocinadores del gótico. Manejaban inmensos tesoros y utilizaron las letras de cambio, extendidas por todo el mundo conocido, desde China a las ferias de Medina del Campo. En su poderío financiero estuvo el germen de su disolución. Felipe el Hermoso, rey de Francia, que ambicionaba sus riquezas, no encontró mejor manera de conseguirlas que entrándoles a saco. La orden fue disuelta, acusada de enigmáticas perversiones, y su gran maestre Jacques de Molay y otros templarios principales, condenados a la hoguera en una isla del Sena. En la península Ibérica, sobrevivieron en las órdenes de Calatrava, Santiago, Alcántara y Montesa; en Portugal, en la Orden de Cristo. Los templarios, en España, tuvieron una actuación regular durante la invasión almohade: se comportaron bravamente en la batalla de las Navas de Tolosa, pero se desentendieron de la defensa de la plaza fuerte de Calatrava, de cuya defensa hubieron de encargarse los monjes del Císter de Fitero.

Los elementos novelescos abundan en la historia de los templarios, que después de su disolución se incrementaron con añadidos esotéricos, dando lugar a instituciones de un secretismo pueril. No falta quien los considere como antecedentes de la masonería. Pero la masonería, en la actualidad, es una ridiculez a la altura de su ritual pomposo y grotesco.

Los templarios tuvieron en el Noroeste las villas y encomiendas de Coria, Benavente, Limia y Alcañices, además de la planta fuerte de Ponferrada. De Ponferrada sigue el Camino hacia Cebreiro, donde se encuentran ecos de otra de las grandes leyendas del occidente cristiano; el Grial, tan vinculado a los templarios que se consideraba a éstos como los sucesores de los custodios del Santo Sepulcro, a quienes José de Arimatea, el rico judío que se encargó de enterrar a Jesús, les confió el cáliz en el que Jesús consagró el vino y posteriormente recogió las últimas gotas de su sangre: el Grial (una de las interpretaciones de su nombres es «san real», sangre real) aparece y reaparece en el Camino con tanta insistencia como los templarios.

En la ruta que de Oleron se dirige al Pirineo pasando por Sarrance, Somport, Canfranc, Santa María de Sasabe y Jaca (cuyo nombre se ha insinuado que puede proceder de «Jacques», Santiago), se encuentran expresiones jacobeas importantes: en Lizarra, la Estrella; en Ansó, la Oca, y en San Juan de la peña, al sur de Jaca, entre Atarés, que significa «La Puerta», y Santa Cruz, el Grial. Ésta es una región de montañas y de grutas, y San Juan de la Peña, lo mismo que el monasterio de Santa María de Sasabe, uno de los más antiguos del Camino, está encajado en una cueva. Tal vez acierta el fantasmagórico escritor imaginativo Louis Charpentier cuando afirma que la Iglesia «toma posesión de la caverna, aunque sigue siendo caverna, y los obreros que la hicieron grabaron en ella signos neolíticos». El Grial, lo mismo que el «lignum crucis» de Liébana y que las reliquias del Arca Santa de Oviedo, hubo de ser escondido de la barbarie en una montaña. San Juan de la Peña está construido parcialmente dentro de una gruta formada por un peñasco inclinado a 1.200 metros de altura. El Grial que albergó es un vaso tallado en una ágata verde esmeralda, actualmente venerado en la catedral de Valencia donde se le han añadido adornos bastantes horteras. No es el único Grial en la ruta de los finisterres atlánticos: en la de Cournualles está Glastonbury, que pretende ser la legendaria Avalon.

En Villar de Donas hemos descrito otro Grial en un mediorrelieve gótico que incluye a José de Arimatea al pie de la cruz. Otro hay en Cabreiro, cuyo paso estaba guardado por los templarios. En «Parsifal» de Von Eschebach, el Grial está custodiado por unos misteriosos caballeros llamados «templeisen».
Fuente:Ine.es

León recibirá a los peregrinos con su pasado judío, católico y romano

La ciudad de León, lugar de paso del Camino de Santiago, cuenta desde ayer con un Centro de Interpretación y Recepción de Peregrinos, un mes después de acabar el año Jacobeo, el Museo de las Tres Culturas, que ofrecerá a los visitantes información sobre las culturas romana, judía y católica, que convivieron durante siglos en la capital leonesa. Así lo explicó ayer a los periodistas el alcalde de León, Francisco Fernández (PSOE), quien definió esta «casa de las tres culturas» como una ventana para esa historia más desconocida que ha sido «fundamental» para conocer la historia general, informa Efe. El nuevo Centro de Interpretación y Recepción de Peregrinos se ubica en el barrio de Puente Castro, punto de entrada del Camino de Santiago por el este de la ciudad, y concretamente en la antigua iglesia de San Pedro, que data del siglo XVIII y ha sido cedida por el Obispado de León y rehabilitada con cargo al Plan E.

Puente Castro es receptor de peregrinos «y hacia ellos va este centro de interpretación», donde podrán hallar información antes de entrar en el centro de la ciudad, así como encontrar «un lugar de reposo, de información y de comunicación servirá de marco de entrada por la Ruta Jacobea», explicó el alcalde. El peregrino cuenta en el templo rehabilitado con un espacio de descanso, una zona de información sobre la ciudad de León, y una pequeña sala de lectura, con libros sobre el Camino de Santiago y León y su historia, que el visitante puede llevar consigo e ir liberando en albergues u otros puntos. El espacio se completa con la exposición permanente «Un camino, tres culturas: el puzzle de la historia de León». El asentamiento de la Regio VII romana, el castro judío de León, así como construcciones, su artesanía, su necrópolis o su industria son aspectos históricos y culturales de la ciudad de León y su desarrollo.

Fuente: DiariodeLeon

jueves, 13 de enero de 2011

El Camino de Santiago del Norte aspira ser Patrimonio Mundial en el 2012

Las cuatro comunidades cantábricas trabajan para que el Camino de Santiago del Norte sea declarado Patrimonio de la Humanidad el próximo año y para convertirlo en alternativa al Francés.
Instituciones y Asociaciones de amigos del Camino del País Vasco, Cantabria, Asturias y Galicia están dispuestos a trabajar  en común para  terminar con las carencias que actualmente tiene el Camino del Norte y poder presentar su candidatura a Patrimonio de la Humanidad, un sello de calidad que ya tiene el Camino Francés.
Según Laureano García, presidente de la Agrupación Camiño Norte,  se trata de “mejorar algunos tramos físicos del camino, además de la señalización del recorrido, pero sobre todo de aumentar el número de albergues y la cohesión entre las cuatro comunidades” siguiendo el ejemplo del País Vasco, la comunidad que a pesar de sumarse la última a la iniciativa de promoción del Camino del Norte, más albergues ha abierto y más ha invertido en la preparación y la promoción del Camino.
Los primeros pasos para que el Camino del Norte sea declarado Patrimonio de la Humanidad  ya están dados. Una comisión en la que están representadas las cuatro comunidades cantábricas entregó el pasado 20 de diciembre al Ministerio de Cultura la propuesta formal para que presente la candidatura a la Comisión española de la UNESCO.
La declaración de Patrimonio de la Humanidad tendría muchas ventajas al Camino Norte, ya que aumentaría la inversión del Gobierno central y de las empresas y se aceleraría los trabajos de señalización y creación de servicios en este itinerario.
El Camino del Norte ocupa el tercer lugar en la clasificación de las rutas jacobeas por número de peregrinos, aunque está muy lejos del Francés y del Portugués.
El pasado año fue utilizado por sólo unos 17.000 peregrinos, lo que representa un 6,25 por ciento de todos los que llegaron a Santiago. Este “perfil bajo” es precisamente el mejor activo para competir con el Francés, como señala Laureano: “el Camino del Norte ofrece, un recorrido menos masificado, con más posibilidades de hacer el camino el solitario, hacer turismo alternando entre la playa y la montaña,  y disfrutar de la esencia del camino compartiendo momentos con la gente de los pueblos que acoge con gusto a los peregrinos”.
En mayo del pasado año Grandes Espacios publicó un número (el 155) enteramente dedicado al Camino Norte.

Fuente: Desnivel

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